Ayer no escribí porque me sentía descorazonado. Volví a intentar escaparme, lanzándome como una autentica bestia salvaje contra la puerta.
Desgraciadamente, parece ser que los secuestradores me oyeron, ya que me mantuvieron a pan y agua durante todo el día de ayer. Hoy, al no volver a intentarlo, han vuelto con el exquisito menú de bocadillo de lomo y queso y cocacola.
Hoy han puesto olivas de acompañamiento.
Lo que no saben es que grabe el intento de escapada para ver si me da pistas para el siguiente intento.
domingo, 9 de diciembre de 2007
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